martes, 8 de marzo de 2011

Capitulo 1


En cuanto oí el timbre bajé rápidamente a abrir. Sabía que era Leslan pues le acababa de llamar hacía poco tiempo. Él me dijo un día que fuese cuando fuere, podía llamarlo, para algo éramos mejores amigos. Pues bien, eso fue lo que hice. La había vuelto a ver y me había puesto histérica. Sabía que Leslan estaba en su entrenamiento de fútbol pero no pude evitarlo.
Abrí la puerta y me encontré con que mi mejor amigo todavía llevaba la ropa de entrenar, pero no me importó. Me arrojé a sus brazos y continué llorando. Él me abrazó. Nos quedamos quietos, oyendo de fondos mis lamentos hasta que al final pude articular palabra.
            -La e vuelto a ver.
            -Cuando me llamaste lo supe. Pero ¿sigue aquí?-preguntó.
Negué con la cabeza, y le expliqué todo lo ocurrido lo ocurrido como hacía siempre que la veía. Le conté que estaba planchando mi uniforme de porrista porque esa tarde ,antes de que Leslan entrenase a fútbol, nosotras habíamos ensayado nuestra coreografía  para animar al equipo y que cuando levanté la vista para llevar el uniforme a mi cuarto la vi Melody, mi difunta hermana, me observaba. Miró a la televisión y después a mi, así sucesivamente hasta que negaba con la cabeza y desaparecía.
            -Me estoy volviendo loca-susurré
            -Mírame a los ojos Terri- lo hice y supe que me iba a decir la verdad- Nos estas loca.
No voy a dejar que pase nada. Solo han pasado dos meses desde que asesinaron a Melody, es normal todo lo que te está pasando, créeme.
            -Gracias Leslan.
Le cogí de la mano y tras cerrar la puerta le conduje a la cocina. Se sentó en la mesa y esperó. Empecé a hacer las tortitas. Leslan acababa de salir del entrenamiento y seguro que tenía hambre y yo, bueno, simplemente necesitaba calorías en mi cuerpo.
Serví las tortitas en un plato y Leslan, en vez de comenzar a comer, comenzó a engullir. Madre mía que forma de tragar tortitas, nunca me acostumbraría. Cuando me quise dar cuenta se había comido la mitad.
            -¿Está en casa tu tía Helen?- preguntó en un respiro a la matanza de las tortitas.
            -No, se fue ayer. Me dijo que estaría fuera unos días, trabajando ya sabes.
Yo me quedé a cargo de mi tía cuando mis padres, al enterarse de la muerte de mi hermana, se largaron sin mí. La tía Helen era fotógrafa y viajaba mucho pero siempre intentaba que pasásemos un tiempo juntas.
            -¿Y te vas a quedar sola a dormir?- Leslan parecía preocupado- Creo que deverías llamar a alguien para que se quede contigo esta noche.
            -Te puedes quedar a dormir, si quieres claro.
            -Te puedes quedar a dormir, si quieres claro.
            -Bien, pero como venga tu tía y nos pille juntos...
            -Me dijo que estaría fuera unos días así que no creo que hoy, justamente, llegue. Además, ¿no se supone que somos novios?
Exacto, a ojos del mundo escolar y familiar éramos novios. Era lo lógico, Leslan era el capitán del equipo de fútbol y yo era la capitana de las porristas. Era tradición en nuestro instituto que ambos capitanes saliesen juntos y Leslan y yo no íbamos a romper esa tradición.  Acordamos salir juntos en cuanto supimos nuestros puestos en sendos equipos. Nos habíamos criado juntos por lo que, respecto al pacto, no hubo ningún problema. De hecho, Leslan y yo estábamos siempre juntos, menos lo veranos. Él siempre se iba en verano a una casa que tenía por Europa.
Después de que Leslan llamase a su madre para decirle que esa noche la pasaba en mi casa pusimos una película. Me senté en el sofá y él se apoyó su cabeza en mis piernas. Pasé mis dedos por su pelo moreno. Cuando se quedaba tan quieto me recordaba a un niño pequeño, desprotegido y no al busca peleas más popular del instituto. Estuve peinándole el pelo durante la película sin hacerle caso al argumento. Creo recordar que, por las bombas y los gritos iba de guerras, las preferidas de Leslan. De repente Leslan se levantó bruscamente del sofá, al principio no lo entendí pero luego lo comprendí. Las bombas y los gritos de la película habían cesado y al alzar la vista vi el mensaje de la televisión:
                           TERRI CHAVARRI, ERES LA SIGUIENTE.

No era la primera vez que lo veía pero me seguían entrando temblores cuando lo veía. Leslan intentó relajarse mientras me levantaba y me abrazaba, pero seguí sintiendo su mentón tenso.
            -Tranquila, nadie te va a hacer daño. No mientras yo viva.
            -Lo sé, pero no puedes pretender protegerme constantemente
            -Créeme-respondió serio- que puedo pretenderlo.
Le cogí de la mano y le llevé a mi cuarto Abrí mi armario y de la caja fuerte saqué el montón de papelitos que había ido recopilando conforme me los encontraba. Aparecían en cualquier lugar, en la taquilla del instituto, en la mochila o en cualquier rincón de mi casa. Se las mostré todas, cada una distinta de la anterior aunque con el mismo mensaje que había salido en la televisión. Las letras estaban recortadas de los periódicos y revistas.
Leslan se quedó impresionado. Miraba los papelitos una y otra vez como si pudiese ver algo que yo había pasado por alto mientras susurraba mi nombre.

            -Las amenazas empezaron una semana después de la muerte de Melody. Mi tía Helen no sabe nada, en realidad eres el primero a quien se lo digo.
            -¿Porqué no me lo dijiste antes?
            -Al principio no lo creí necesario- confesé con lágrimas en los ojos- y luego cuando vi que iba en serio temí que si te lo contaba, ellos también te amenazasen.
            -Vale, bueno vamos a hacer una cosa. Te acuestas, yo saco la cama y dormimos. Mañana ya pensaré lo que hago.

Hice lo que me dijo. Me puse el pijama delante suya. Nunca nos habíamos acostado juntos sin embargo, Leslan, o bien porque se me había roto, me había visto mucho veces en ropa interior por lo que ya no me importaba,
Leslan juntó las dos causas como siempre hacía. Así, si por la noche veía a Melody o no podía  dormirme, me pasaba a su cama y oyendo los latidos de su corazón me tranquilizaba. Prácticamente era como mi hermana por lo que la confianza era plena.
Estaba cogiendo el sueño cuando Leslan susurró:
-         Terri, recuerda que todo lo que hago es para protegerte.
Yo asentí.  La afirmación sonó como si dentro de ella hubiese un doble significado, pero estaba tan cansada que no le di más vueltas.

2 comentarios:

  1. esta muy bieeen!, oye pon el boton de afiliar y te afilio y tu me afilias :)

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  2. Hola Wapa! ;)
    No sé como podias pensar en abandonar esta historia. Parece que las apariencias engañan. Al parecer Terri no es la tipica "Barbie", ella también tiene sus problemas y creo que son bastante extraños...
    Está GENIAL tu historia, yo te animo a seguir escribiendo porque te expresas muy bien! ;)
    Muchos Besos
    ~~AndRea~~

    PD: Gracias por seguirme y ,en serio, continua escribiendo!! :)

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